Pedro Zonza Briano
(Buenos Aires, 1866 - 1941)
ver además:
Artistas de La Boca
Un panorama del siglo XX
Pedro Zonza Briano
 
Pedro Zonza Briano nace el 27 de noviembre de 1866 en un humilde hogar del barrio de la Boca. Estudia en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes con Lucio Correa Morales. Antes de cumplir veinte años presenta Dolor, desnudo de un niño yaciente, en una muestra colectiva. Sorprende por lo que José León Pagano califica como “…un sentido de la forma poco frecuente”. En 1908 obtiene el Premio Roma y parte a Europa. Reside primero en Italia y luego en París. En 1911 participa de la Exposición Mundial de Roma con un grupo de tres desnudos masculinos de tamaño natural, titulado El pensamiento helénico, del que en Buenos Aires el crítico Atalaya comenta:
“[...] dominador, se levanta el tríptico de Zonza Briano [...] en todo este grupo, cuyas figuras están ligadas por la unidad perfecta del pensamiento, palpita, desbordante, el arte. Se trata de una culminación, no solamente en la vida artística argentina, sino en la del mundo entero […] posee con seguridad la forma, llega hasta sacrificarla en homenaje a la idea [...] con tal de mantener en su plenitud de vigor la concepción [...] Quienes no han entendido la concepción son algunos críticos [...]”
Expone en Bruselas y Venecia obras desarrolladas durante su estancia en Europa: El origen de las pasiones (1909) y Así habló Zaratustra (1910). Participa de la Exposición Internacional del Centenario (1910) y en las de San Francisco de California en 1910 y 1915, obteniendo el Segundo y el Primer Premio, respectivamente. Su exitosa trayectoria continúa hacia 1911 en Londres y Berlín, ciudades que aclaman la pasión del joven escultor. Ese mismo año regresa a Buenos Aires y en 1912 presenta al Salón de París la obra Creced y multiplicaos, que es aceptada por el jurado pero retirada más tarde por orden policial. El caso resuena y se lo exalta como “genio” ante lo que parecía ser una injusta desaprobación. Al año siguiente, la presenta en el Salón del Retiro y recibe la mayor recompensa, siendo adquirida para el Museo Nacional de Bellas Artes. Desde 1911 se presenta al Salón Nacional y en 1913 logra el Premio Adquisición.
En 1914, sobre su Redentor, el crítico Julio Rinaldini escribe un adverso comentario, no sólo acerca de la obra, sino también al modo de iluminarla: “[…] ¿qué relación tiene con el verdadero arte ese artificio de sala de espectáculos? ¿quiere acaso, significarnos […] que sus obras son golpes de luz en la oscuridad? […] esta figura necesitaría mayor vigor y mayor amplitud en la mirada, más acción en el gesto. Su actitud de sonámbulo […] recuerda demasiado la de uno de los burgueses de Calais de Rodin […] la cabeza del Redentor carece en absoluto de belleza […]”. Luego agrega en una nota al pie: “[…] el Redentor adquirido por la Municipalidad está actualmente en la Recoleta. Allí no tiene lirios, ni incienso ni iluminación ad hoc. Allí se ve mejor que la obra es falsa […] de este redentor moderno […] ya nadie cree la palabra […]” Un claro conflicto entre la tradición y las manifestaciones modernas o, quizá, como refería Atalaya, de la incomprensión del concepto.
En 1924 realiza una exposición individual en Amigos del Arte. Pueden verse en Buenos Aires el Monumento a Leandro N. Alem (Maipú y L. N. Alem); Lucio Correa Morales y Flor de juventud (Parque Tres de Febrero) y Redentor (Cementerio de la Recoleta). Su trabajo forma parte también del patrimonio de los museos “Eduardo Sívori”, “Quinquela Martín” de La Boca y del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
Fallece en Buenos Aires, el 6 de febrero de 1941.