suerte de cambio de la realidad que tiene una línea genealógica que desde Dadá llega hasta la Internacional Situacionista, Yves Klein, Piero Manzoni y Fluxus.
El Vivo Dito creaba situaciones con las cuales se negaba la posible existencia de la obra de arte que aún subsistía como un objeto material, historiable. En adelante la acción del artista produciría, en realidad, una ampliación de la conciencia del espectador. El proceso dejaba de ser artístico, no poseía contenidos artísticos, era estético por su ampliación de lo sensible.
En esta época escribió con desesperación:
“Trabajo incesantemente, con golpes de golpeado”.
Pero también afirmó que:
“La pintura desaparecerá el día que por total vivencia ya no necesiten admirar y ser admirados. Ya sé que el problema es más serio. Cómo no lo voy a saber si lo sufro a cada instante. Pero, por esto mismo, digo con toda certeza que la pintura terminó su ciclo con el cuadro azul de Ives Klein y junto con ella los mercantes, críticos y galerías de arte. Me gustaría morirme hoy y volver al encuentro de los Vivo Ditos. Vivir la única eternidad en la que confío: el momento en que descubro algo.”